Feliz Navidad a todos… Menos a los fanáticos del Real Madrid

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Desde Deportes Al Fin queremos desearle una feliz Navidad y felices fiestas a todos los fanáticos del deporte… A todos menos a los fanáticos del Real Madrid, a ustedes no, por malagradecidos.

La Navidad es tiempo de compartir, perdonar y especialmente agradecer por todo lo que hemos recibido, por eso, queridos amigos del Real Madrid, la Navidad no es para ustedes.

LA HISTORIA

Y es que una vez más, fieles a su tradición, han demostrado al mundo una de las características que los define: su falta de gratitud.

El Real Madrid, el club con más títulos de la Liga de España, más Copas de Europa y más Intercontinentales (o la cosa esa nueva que se inventaron llamada Mundial de Clubes), posee seguidores que no merecen el equipo que tienen, fans que sacan pecho en las buenas, pero que no acompañan en las malas; aficionados que aplauden cuando se gana y abuchean cuando se pierde; que idolatran a sus figuras de hoy, pero las sacan por la puerta trasera mañana. Hierro, Del Bosque, Raúl, Casillas y tantos otros lo certifican…

LA ACTUALIDAD

Volviendo al presente, la última demostración la dieron el pasado sábado en El Clásico frente al Barcelona. A eso de las 13 horas, el capitán Sergio Ramos le ofrecía al respetable público del Santiago Bernabéu el trofeo de Campeones del Mundo, por segundo año consecutivo, como nunca antes lo había hecho nadie.

Más tarde, a eso de las 13:45, el Madrid se iba al descanso habiendo sido muy superior a su rival, con la única peca de no haber podido reflejar dicha superioridad en el marcador, pues Cristiano Ronaldo abanicó un penal en movimiento, Ter Stegen hizo un par de milagros y el poste le negó otra a Benzema… Cosas que suceden en este maravilloso deporte llamado fútbol, donde la fortuna también juega sus cartas y esta vez no le salieron de cara al conjunto merengue.

Sin embargo, nada de eso importó media hora más tarde, a eso de las 14:30 horas, cuando tras un mal comienzo de segunda parte, el Barcelona liquidó el partido en dos jugadas puntuales y los Madridistas se vieron 0-2 abajo con uno menos. Irremediable. Como irremediable fue que iniciaran las injustas muestras de desaprobación para con los suyos: la típica pita a Benzema y el resto de los jugadores, las críticas a Zidane, las fatídicas tapas de los diarios del día siguiente y, obviamente, la crisis en la fanaticada.

Reacciones que suelen justificar calificándose como “exigentes”, pero que en estas épocas de paz y reflexión, deberían revisarse y cambiarse para el futuro, para que así puedan darse la oportunidad de disfrutar más de sus éxitos y reconocer, con “señorío”, a sus artífices.