Barcelona, el hundimiento de otro Titanic

113
barcelona

Luego del milagro deportivo ocurrido en el estadio Olímpico de Roma, donde el equipo italiano derrotó 3×0 al Barcelona y se clasificó a las semifinales de la UEFA Champions League, se me vino a la cabeza una de las mejores películas de la historia del cine: Titanic, con la diferencia de que esta vez no fue un témpano de hielo gigante lo que ocasionó el hundimiento del conjunto catalán, sino más bien una tormenta perfecta ante la que sus capitanes no supieron reaccionar.

LA TORMENTA PERFECTA

La Roma, de la mano de su DT, Eusebio Di Francesco, y de los más de 70 mil tifosis que llenaron el estadio, fueron los encargados de preparar esa tormenta para recibir al Barcelona e intentar remontar el lapidario 4 a 1 con el que habían caído en la ida.

barcelona

Di Francesco fue el primero en agitar las tranquilas aguas en las que venía navegando Valverde desde principios de temporada: le plantó una defensa de 3, dejando mano a mano a Juan Jesús con Messi por izquierda, Manolas como líbero y Fazio con Suárez por derecha; luego le inundó la media cancha con 5 elementos para lograr la superioridad numérica que le permitiera quitarle la pelota al Barça, y finalmente colocó a las dos torres arriba, Schick y Dzeko, para pelearse con Piqué y Umtití.

Un parado táctico que se ejecutó con una única y clara estrategia: la presión alta. Una presión brillante, coordinada, constante y asfixiante, con líneas cortas, sacrificio y pierna fuerte. Como la pierna derecha de Juan Jesús, que acarició a Messi en la primera que quiso recibir de espaldas, o como la pierna izquierda del mismo central brasileño, esa con la que volvió a atender al argentino minutos más tarde. Juan Jesús pagó sus infracciones con cartulina amarilla, sí, pero después de eso, Leo no bajó ni una vez más a buscar balones a la media cancha, se escondió y se terminó ahogando entre las olas romanas…

barcelona

EL TIMONEL SE HUNDIÓ CON SU BARCA

La tormenta iba dando resultado, la Roma se puso en ventaja 1 a 0, pero la barca catalana aún no se agrietaba, la hazaña lucía aún lejana. Sin embargo, luego del descanso, las aguas no se apaciguaron, la Roma salió a echar el resto y se consiguió con el penal que podía significar el viento en la popa que necesitaban para seguir con la soñada travesía. De Rossi, el gran capitán y mejor jugador del partido, transformó el 2 a 0 y el Olímpico estalló de locura, al tiempo que, del otro lado, el timonel del Barça se mantenía petrificado mientras su nave ya hacía aguas por todos lados.

barcelona

La duda y la indecisión embargaron al “Txingurri”​ Valverde, marinero de corta experiencia, que no supo reaccionar ante las turbulentas aguas en las que se encontró. Por primera vez en el año se vio fuera de su zona de confort, lejos de la orilla y simplemente no hizo nada, quiso mantener la misma velocidad crucero que le había llevado siempre a buen puerto y terminó hundiéndose con su barco.

Al final, sólo cuando el cabezazo de Manolas ponía el 3 a 0 que significaba la eliminación de su equipo, sí intentó dar algunas patadas de ahogado: Dembélé y Paco a la cancha, Piqué de 9 y todos arriba, pero el daño ya estaba hecho y no quedaba más que sacar los violines y esperar el hundimiento de otro Titanic, pues como dice el dicho, ningún mar en calma hizo experto a un marinero…

barcelona